Nunca vuelvas a presionar "pausa" en tu salud y estado físico.

Actualizado: 5 mar

Tengo muchísimo trabajo o estoy pasando por una situación difícil o no tengo tiempo, o son vacaciones, o es la época navideña y hay muchos compromisos….


Regresaré al gimnasio tan pronto como…

el trabajo se calme, los niños regresen a la escuela...


La mayoría de nosotros podemos encontrar cualquier cantidad de justificaciones valiosas para tomar un "respiro", éstos obstáculos, distracciones y demandas pueden hacer que sea muy fácil (¡y comprensible!) poner en pausa tus objetivos de acondicionamiento físico, nutrición y salud.


La mayoría de nosotros lo hemos hecho. Nos decimos a nosotros mismos: "Empezaré con ese nuevo hábito cuando la vida se calme un poco".


Pero a menudo, todo se reduce a una razón esencial: “La vida es ajetreada y estresante. Necesito presionar 'pausa' hasta que las cosas se desaceleren y sean menos locas".


El problema es:


Las cosas nunca se calman de forma permanente.

Por eso, retrasamos constantemente nuestros objetivos y mejoras para "otro momento".


Así que, nos quedamos atrapados en un ciclo sin fin: dar todo lo que tenemos y enfocarnos a la salud y el estado físico cuando la vida nos ofrece una ventana pequeña e ideal, tratamos de comer bien, tomamos todas las clases de fitness, meditamos… y luego, inevitablemente, nos rendimos cuando hay algo que se interpone en el camino para ir al gimnasio, comer bien o irse a la cama a una hora razonable.


Con ese enfoque de todo o nada, nunca llegamos a ninguna parte.

Pero, ¿y si hubiera una manera de que pudieras seguir progresando, incluso durante los días, semanas y meses más ocupados?

En lugar de "todo o nada", trata de hacer "siempre algo".

¿La mejor parte? Nunca más tendrás que preocuparte por no estar cuidando de tu salud.


Por eso, te comparto algunas ideas de cómo progresar a lo largo de todo el año.


Comienza con un cambio de paradigma:


Tus hábitos de salud no son un interruptor que se "enciende" o "apaga"; tiene que estar funcionando siempre.


Cuando la vida es dulce y tranquila, puedes aumentar tu nivel de ejercicio, nutrición y sueño, si lo deseas. Revienta tus relaciones públicas en el gimnasio, come toda la lechuga que quieras, medita como un monje…


Pero, si la vida es agitada, no tienes que desconectarte por completo.


Simplemente baja un poco el ritmo, pero no lo dejes y verás que eso te hará sentir mejor, con más ánimo y energía y seguro te dará una mejor perspectiva de la vida, mejorando todo porque cuando te sientes bien, todo tiene un mejor color.


Si no puedes hacer todo el entrenamiento, haz una rutina de 20-30 minutos. Si no puedes preparar comidas saludables y equilibradas en casa, agrega una ensalada y muchas frutas y verduras a tu comida para llevar.


Puedes aplicar este mismo pensamiento a tu nutrición, sueño, manejo del estrés, relaciones y entorno:

Cualquiera que sea el objetivo, hay una variedad de mejoras que realizar; nunca es "todo o nada".


La verdad es que las personas más fuertes y saludables no lo hacen “bien” todo el tiempo, simplemente hacen “algo”, incluso en los días más desordenados, ocupados y llenos de tentaciones. Porque hacer “algo” diario es mejor que no hacer nada. Vamos por progreso, no perfección.


¿Quieres mejorar tu movimiento, tu nutrición, tu sueño y más, sin importar lo que esté sucediendo en tu vida? Nunca vuelvas a presionar "pausa" en tu salud y estado físico.


Tú eres tu prioridad!




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